Solvay B asciende a 1ª división en el Campeonato de España

25/08/2016 16:00

Campeonato de España de ajedrez de clubes de 2ª división: el Solvay B, filial del actual campeón nacional, asciende a 1ª división

por Juan Carlos Fernández

Una vez más, y por segunda vez en los últimos años, el Club de Ajedrez Solvay puede presumir no ya sólo de ser el actual Campeón de España de clubes de ajedrez, sino también de ser el único conjunto capaz de conseguir que su equipo filial ascienda a Primera División, la categoría de plata del ajedrez español.

Esta temporada (2016), tal y como ha venido sucediendo a lo largo de los últimos años, la gran mayoría de campeonatos nacionales, tanto individuales como por equipos, se han ido disputando durante el caluroso verano andaluz en la pequeña ciudad jienense de Linares, famosa en nuestro país por la trágica acometida de Islero en su plaza de toros hace casi setenta años y mundialmente conocida por los aficionados al ajedrez gracias al memorable torneo de élite que allí se organizó durante más de dos décadas y que dejó para la historia algunos de los más reñidos enfrentamientos entre las grandes estrellas de entonces, Garri Kasparov y Anatoli Karpov.

Desconocemos si alguna otra ciudad española ha llegado a dedicar una de sus avenidas al Ajedrez, como ocurre en Linares, pero constatamos que, cada año, tanto el ayuntamiento linarense como su comercio y hostelería ponen un enorme interés en que su ciudad siga vinculada al mundo del ajedrez; como prueba de esto último podríamos mencionar que, durante el mes de agosto, en Linares es posible comer, cenar y realizar compras diversas utilizando una moneda distinta del euro: los bonos de ajedrez.

Las partidas se disputaron en el auditorio El Pósito, situado junto al museo de un ilustre linarense, Raphael; El Solvay B, que este año presentaba un fuerte plantel de jugadores cántabros (Luis J. Bernal, Alberto Martín, Marcos Rodríguez, Adrián González, Javier García y Juan Carlos Fernández), partía como sexto favorito, de un total de treinta y cuatro equipos procedentes de catorce Comunidades Autónomas.

El comienzo del conjunto torrelaveguense fue fulgurante y tres victorias consecutivas por goleada (permítaseme el símil futbolístico) ante los madrileños de La Casa del Ajedrez, el Nazarí andaluz y el Círculo Ferrolano, logrando diez puntos y medio sobre doce posibles, colocó a los de Barreda como líderes destacados. El empate (2-2) ante el máximo favorito, el Real Oviedo, capitaneado por los mierenses (Ujo) hermanos Andrés no hizo sino confirmar las posibilidades de ascenso del Solvay B, un ascenso nada fácil de lograr, teniendo en cuenta que estaba previsto para tan sólo dos clubes de un total de treinta y cuatro (en Primera División juegan ocho equipos, los mismos que en División de Honor, la máxima categoría).

Sin embargo, la euforia contenida por los resultados de las cuatro primeras rondas se tornó en decepción cuando el Liberty Chess de Madrid, con cuatro veteranos jugadores, curtidos en numerosos Campeonatos de España, derrotó al cuadro cántabro (1-3) y redujo considerablemente sus posibilidades de ascenso para la sexta y última ronda, puesto que dejaron de depender de sí mismos.

La citada ronda final se inició con el enfrentamiento entre los canarios del Centro Goya y el Real Oviedo, que no afectaba en mucho a los intereses del Solvay B, ya que, fuese cual fuese el resultado, uno de esos dos equipos iba a terminar por encima del cuadro de Barreda y otro por debajo. Por descontado, el Solvay B debía vencer al Eva Manises de Valencia para poder optar al segundo puesto; esta premisa se cumplió bastante pronto (3-1) y, con el empate a dos entre el Real Oviedo y el Centro Goya, que propiciaba el ascenso del conjunto carbayón, tan sólo quedaba por averiguar qué sucedería en el encuentro entre el Villalba 64 y el Liberty Chess.

No sería para nada aventurado calificar la lucha que sostuvieron estos dos clubes madrileños como fratricida e incluso "a vida o muerte", puesto que el que se alzase con la victoria iba a ascender matemáticamente, pero el empate daría el ascenso al Solvay B. Tras unas cuatro horas de juego, el encuentro estaba empatado (1-1) y las dos partidas restantes entraban en los apuros de tiempo con posibles desenlaces inciertos. Finalmente, para alegría de los deportistas cántabros desplazados hasta Andalucía, el resultado final de empate (2-2) otorgaba al club de Torrelavega el privilegio de poder ver a su cantera competir el próximo curso en Primera División, una categoría mayoritariamente reservada a jugadores profesionales e incluso a algunos que no hace demasiado tiempo se encontraban entre la élite mundial.


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